No busco ruido, busco presencia.
Hay gestos que dicen más que mil palabras y miradas que desarman sin tocar.
Me atrae la mente que se rinde con elegancia, la calma antes del temblor, el deseo contenido que solo se libera cuando yo lo decido.
Si entiendes el lenguaje de las pausas, quizás reconozcas el mío.