Posted on 23.01.2020
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¿Cómo hacer squirt? La guía definitiva.

Tanto si eres mujer como hombre, y cómo hacer ****** es todavía una gran incógnita, hemos recopilado toda la información acerca del tema para “arrojar” luz al asunto.



Pero, antes que nada, empecemos aclarando dudas.


****** de mujer

Qué es la eyaculación femenina.



Es importante diferenciar entre la definición de los diferentes términos que rodean este tema. Cuando haces una búsqueda rápida al respecto, encuentras mucha información contradictoria y con diferentes definiciones. Por lo que es importante hacer una rápida aclaración de los términos que vamos a utilizar: ****** y eyaculación femenina.



Según varios estudios cientí****s la eyaculación femenina es esa sustancia blanquecina, espesa y escasa que se libera desde la próstata femenina. Es decir, que habitualmente, con la excitación y posterior orgasmo, este suele ser el resultado.



Hay ocasiones en las que dicho fluido es más abundante, y sin embargo otras veces es menor, ya que también tiende a quedarse en las paredes ******les. Este líquido se segrega por las glándulas de Skene o “próstata femenina”.


Masturbación femenina

******ing, ¿es realmente orina?



Según algunos artículos a los que hemos tenido acceso, parece ser que, según un estudio de 2011, los componentes de dicho líquido eran parecidos a los de la orina, pero muy diluidos. Es decir, que este era el motivo del porqué no tiene el mismo aspecto, y ni si quiere huele como tal.



Cierto es que este artí****, tiene ya casi 10 años, y que tampoco llegaron a las conclusiones del porqué se produce el ******ing. Cierto es también, que la sexualidad de la mujer se ha estudiado poco o nada, en comparación con la del hombre.



Por lo tanto, basándonos en la poco concluyente información cientí**** al respecto, y tras una ardua investigación, hemos sacado nuestras propias conclusiones de cómo hacer ******. Así que te dejamos aquí la receta de cómo hacer ******, a ti misma o que te lo hagan.



Desmitificando el ******ing.



Sean cuales sean los componentes del fluído expulsado, según todos los testimonios recogidos, tener un ******ing es placentero. Así que no vamos a negar lo evidente. Lo importante es el placer que experimentas, y no tanto los componentes del fluido.



Aquí hemos venido a jugar.



Para poder llegar a tener un ****** hay que desmitificarlo. Para empezar, si la primera vez que escuchaste acerca él fue en una peli porno, venimos a decirte que en muchas ocasiones éste es fingido. Es decir, que muchas actrices han reconocido que a veces es realmente orina, y lo hacen por las exigencias del guion.



Por lo tanto, mejor encontrar la técnica propia para poder tener un ******. Por otro lado, mientras que mucha gente dice que tiene que ser un gran chorro, la realidad varía. Al igual que los orgasmos en cada mujer son diferentes, el ******ing también lo es. No pienses que siempre va a ser como la manguera de los bomberos.



Experimentar es la clave.



Cómo hacer un ****** de principio a fin.



Es esencial conocer a todas las partes implicadas, así que va la ronda de saludos. Por un lado, está tu clítoris, que como bien sabes lo que “se deja ver”, es sólo una parte de este, y su totalidad se extiende con sus dos ramificaciones por el interior.



Dile hola, va a ser un gran componente en tu viaje hacia el ******ing.



Segundo, tu ******. Es la parte más importante. No lo digo yo, lo dice quien ha tenido un ******ing. O si lo digo yo, o no. Bueno te dejo con la duda.



No dejes de lado el resto de partes erógenas de tu cuerpo, simplemente queremos que sepas que tanto tu clítoris como tu ******, son los componentes esenciales de esta obra maestra.



Ya sea sola o acompañada, es importante estar excitada. Sigue los pasos de siempre, ponte a tono contigo misma o con tu pareja, y cuando llegues a la estimulación de tus genitales, no te olvides del clítoris.



La estimulación de tu clítoris es esencial.



Cuando ya estés lo suficiente excitada, pasaremos a la siguiente fase: estimulación de tu ******. Lo importante es ir preparando tu ****** a través de movimientos de los aros que están en la misma.



Si tienes más práctica en esta área te será más fácil hacerlo. Si esto es nuevo para ti, intenta hacer pequeños movimientos como de querer expulsar algo hacia el exterior con tu ******. Apretar las nalgas puede ayudarte.



Una vez vayas estando más excitada, es el momento de llegar al punto G. Aunque no vamos a entrar ahora en qué es o no es, o si está o no está, vamos a dar por hecho que todos y todas aquí sabemos lo que es. Bueno, os dejo esta foto para que lo entendáis. Si, esa parte.


Punto G

¿Aún nada? Esa zona que se pone arrugadita cuando la excitas. (Sin que esta frase sirva de precedente para una canción del verano).



¿Sigues sin saberlo? Mal vamos.



Cuando entras en la ******, utilices lo que utilices para hacerlo, el único camino existente de entrada y salida no es sólo recto. Investiga un poco, y toca hacia arriba, encontrarás una pequeña “cueva”, ¡ahí está! Era fácil dar con él.



Cierto es que no para todo el mundo este es el punto G, otros defienden que no existe. Independientemente de las opiniones y sin estudios que concluyan la realidad (vaya, más falta de información sobre la sexualidad de la mujer); lo cierto es que muchas mujeres afirman tener más placer al estimular esta zona.



Y aquí hay que hacer una gran diferenciación.


Pareja teniendo una relación

******ing sola o en pareja.




  • Hacerte ******ing a ti misma: si estás masturbándote te recomendamos que utilices algún juguete sexual para acceder a esta zona, ya que, por la postura de tu cuerpo, te será más difícil y menos cómodo llegar con tu propia mano a esta área. Hay numerosos dildos en el mercado preparados para estimular esta zona, con la curvatura y forma adecuadas. Así tendrás que evitar malabares imposibles y masturbarte de manera más relajada.

  • Por otro lado, si estás con tu pareja, y es la otra persona quien te está estimulando, es más recomendable hacerlo con la mano, ya que podrá ser más hábil y experimentar más con esta zona. También es importante que consideres esta información si quieres saber cómo hacer un ****** a tu pareja.



Tanto la utilización de un dildo, como del **** pueden no ser tan efectivos. Piensa que la forma y curvatura de ambos elementos no está tan adaptada para llegar a éste área completamente (sin que nadie se sienta ofendido, es una realidad de la naturaleza). Además, os permitirá experimentar otro tipo de sensaciones y descubrir un poco más acerca de esa gran desconocida “la ****** de tu pareja”.



Esto es como cuando ves una chaqueta en una tienda de lejos que te gusta, pero has que no te acercas y la tocas, no terminas de percibirla. Pues aquí igual, pero con más gustito. Toca, que no muerde.



Si finalmente optáis por el uso de las manos, utilizar los dedos índice y corazón es lo más adecuado. Además de poder llegar mejor porque son más largos, puedes jugar con ellos en el interior. Y recuerda, ¡ aún queda una mano libre para poder estimular otras zonas al mismo tiempo!


2 dedos para el punto g

Culminando y teniendo ******ing.



Lo que más te puede ayudar a saber que estás en camino de conseguirlo, es la sensación de querer orinar que puedes llegar a sentir. Es necesario aguantar y no parar para ir al baño, ya que es la típica sensación que notarás justo antes de un ******ing.



Por supuesto, considera haber orinado antes del encuentro sexual. Así podemos estar seguros de que se trata realmente de un “falso aviso”.



Si sientes estas ganas, sólo tendrás que aguantar un poco más, hasta que llegues al orgasmo. El ******ing irá acompañado de un gran y placentero orgasmo que te dejará exhausta.



Si llegas al orgasmo sin haber experimentado ******ing, no te preocupes puedes intentarlo en futuro e ir creando variaciones con respecto a los pasos, movimientos y cómo te has estimulado. Lo importante es que estés disfrutando en todo momento, y no te centres en tener ******ing, sino que más bien disfrutes del camino hasta que des con la clave.


******ing

No puedo tener ******ing.



No te preocupes si no llegas a tenerlo. Según los estudios, hay muchas mujeres que no lo experimentan, y no pasa nada. Como ya hemos comentado al principio del artí****, aún no hay muchos datos esclarecedores al respecto, por lo que quizás la naturaleza sólo dota a algunas mujeres de esta sensación.



Al menos ya sabrás cómo hacer ******, y es sólo cuestión de intentarlo. Mientras tanto estarás disfrutando de numerosos orgasmos. Un dulce no le amarga a nadie.



En cualquier caso, es sólo una forma más de experimentar un orgasmo, que no es ***r ni mejor, que cualquiera de las que tu hayas tenido. El ****** te permite tener un orgasmo diferente, como la gran variedad que puedes tener en tu repertorio sin haber llegado a ser la Fontana di Trevi.


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